La ONU, el Derecho Humano al Agua y doña Santamaría

Foto: izotenews.blogspot.com

Por Geovani Montalvo
Tercera Información
Boletín El Daltoniano

Hace un mes que doña Santamaría no tiene agua en su hogar, el pozo que tenía se secó, el vertiente que había desapareció, el agua de los barriles que descansan en el patio de su casa, ya se agotó. Apenas inicia el verano en la populosa comunidad cantonal de San Juan la Cruz, en un lugar de la Cordillera del Bálsamo.

La mujer, recién se enteró que el alcalde ha dicho que no hay fondos para hacer el proyecto de agua, que desde hace años viene pidiendo la directiva comunal. Y ni se imagina que don transnacional, en su proyecto que tiene al lado, perforó dos pozos ilegalmente y usa miles de litros de agua para sus campos de golf.

Hace dos días, un señora y dos jóvenes se acercaron a su casa, para explicarle que no hay agua en sus pozos y vertientes porque don transnacional perforo los suyos, secando los que tienen en San Juan la Cruz. Doña Santamaría no entiende eso, solo sabe que don transnacional les construyó la calle, bien bonita la dejó.

Lo único cierto en su situación de incertidumbre es que no hay agua, y la necesita para beber, para el alimento de sus nueve hijos, su madre enferma y ella. Mientras tanto, Santamaría con algunos trabajos que hace en la capital, logra comprar Coca Cola y Pepsi Cola para beber. Eso aplaca la sed de la familia, que todas las noches, como una vela encendida, permanece esa bebida en su mesa.

No puede comprar agua de pipa, porque en su comunidad no logran entrar los camiones con el líquido potable, debido a las extorsiones de las pandillas. El río, el único río que pasa cerca y que hace años era caudaloso en invierno y verano, ahora no es ni la sombra de lo que fue, contaminado con los desechos químicos que una textilera arroja al afluente. La misma textilera que emplea a una docena de familias de la comunidad cantonal.

El Salvador, país donde vive, fue declarado recientemente por la ONU como el más vulnerable del mundo. Las lluvias, cuando llueve a cántaros, hace rugir al rio con agua embravecida que arrasa con todo cuando se desborda. En esos días, doña Santamaría con su familia busca protección en los refugios públicos, mientras apenas recibe una frazada y una lata de frijoles.

Desesperada ella, junto a otros vecinos y vecinas, buscan ayuda, piden y tocan puertas para que les ayuden, para tener agua de calidad y cantidad en su hogar, para tener saneamiento. Sin embargo, ella no se da cuenta aún que no tiene que pedir ayuda, tiene que exigir un derecho humano legítimo.

Bien sabemos que sin agua no hay vida, pero se necesita que el agua sea de calidad en las cantidades suficientes. Desde un enfoque ius naturalista del derecho, el acceso al agua potable es un derecho legítimo del ser humano, porque deriva de la naturaleza humana, teniendo en cuenta que el derecho natural es anterior y superior al sistema de derecho positivo.

En un histórico hecho, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró por primera vez el acceso al agua de calidad en las cantidades necesarias como un derecho humano fundamental. Histórica votación celebrada el miércoles 28, con el apoyo de 122 países y la abstención de 41. Ninguno se opuso a la aprobación de la resolución.

Estados Unidos se abstuvo, junto a otras naciones industrializadas como Australia, Austria, Canadá, Corea del Sur, Dinamarca, Israel, Japón, Irlanda, Gran Bretaña, Luxemburgo, Grecia, Suecia y Holanda.

Pero algunas en desarrollo también, mayoritariamente de África. Además prefirieron no manifestarse Botswana, Etiopía, Guyana, Kenia, Lesotho, Trinidad y Tobago y Zambia. Informa la agencia IPS.

Según la ONU, 3 mil millones de personas no tienen acceso a agua corriente en un kilómetro a la redonda de su hogar, y otras 2 mil millones viven en áreas con escasez de ese vital elemento.

Es difícil creer que con esta resolución no vinculante, los estados y los gobiernos comenzarán a solucionar integralmente los problemas de desabastecimiento de agua y saneamiento. Es más incrédulo pensar que cada denuncia y demanda hechas por las comunidades, exigiendo su derecho al agua, tendrán un verdadero eco en las instituciones públicas.

Pero algo es inevitablemente positivo, el paso que se ha dado en la lucha por defender y exigir el derecho humano al agua. Ahora hace falta, que doña Santamaría cuente plenamente con ese derecho, hace falta un “renovado impulso por la justicia del agua”, responsabilidad interinstitucional del Estado, pero sobre todo, que las comunidades sigan y aumenten sus reivindicaciones con este derecho fundamental.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: