Respecto a las candidaturas “independientes”

Autor de este blog

Por Carlos Abrego
Blog Cosas tan pasajeras
Boletín El Daltoniano

Antes de continuar con mi excursión “filosófica”, quiero emitir algunas reflexiones sobre el fallo de la CSJ sobre las candidaturas individuales o “independientes”. No voy a entrar a comentar el fallo, sino las consecuencias que de él ya han resultado. La primera observación que hago es que el desprestigio de lo que se llama “clase política” ha llegado en nuestro país a extremos insospechados. Este desprestigio ha alcanzado a las instituciones políticas, tanto estatales, como civiles. Este desprestigio tiene un fundamento sólido en la constante conducta de los diputados, ministros y presidentes durante ya muchas décadas.

Este desprestigio marca y determina la crisis de la política o si se prefiere, de lo político en general. Esto no es propio de nuestro país, la casi nula participación de la ciudadanía en las elecciones en la más grande “democracia” del continente es una muestra de su carácter universal de la crisis, pero hay otros ejemplos. La desconfianza en los hombres políticos, en su probidad, en su actitud desinteresada al servicio de la cosa pública, etc. trae aparejado justamente el desinterés de los ciudadanos en los problemas políticos en general y la apatía, enojo cuando se abordan estos temas.

La mayoría de comentarios sobre el fallo de la CSJ que he leído, manifiestan este desprestigio de los partidos políticos en tanto que institutos que expresan la voluntad de la sociedad. Los partidos son considerados como agrupamientos de interés privado y no como representantes de los intereses de las clases sociales en pugna en la sociedad. Esta consideración general ha tocado a todos los partidos, incluyendo al FMLN que hasta hace poco escapaba a este juicio en una parte de la población. El FMLN era considerado como el representante de los intereses de las clases trabajadoras. En la coyuntura actual su posición particular se ha desdorado y su participación en las reuniones parlamentarias y en los conciliábulos en Casa Presidencial, han venido a empeorar la valoración.

Como todo fenómeno social este desprestigio encierra aspectos positivos y negativos. Los aspectos positivos conciernen a la existencia de una valoración moral de la función política. Los ciudadanos le exigen a los políticos cualidades morales impecables en el ejercicio de su mandato, en la realización de sus funciones. Esta exigencia es la que al observar el comportamiento de algunos hombres políticos lleva a la gente a la desaprobación del actual funcionamiento de las instituciones. Surgen reivindicaciones de transparencia, de fiscalización popular, de participación directa de los ciudadanos. Estas reivindicaciones son los embriones actuales del desarrollo futuro de la democracia. No obstante el desprestigio de los hombres políticos contamina a la cosa política en general y a las instituciones mismas. Esto lleva consigo que mucha gente se desinteresa totalmente de la política y la considera como algo que no le concierne y llega incluso a considerar que ocuparse de la cosa pública es para gente de poca moral. Esto le pone trabas a las posibilidades de desarrollo de los actuales embriones de mejoramiento de la democracia, impide que se realicen.

Es en este contexto que las candidaturas “independientes” aparecen como un remedio, casi como la solución a los problemas planteados. Algunos han afirmado incluso que con estas candidaturas se inicia la democracia participativa. Por supuesto que hay proposiciones de la posible representatividad de algunos sectores (sindicatos, movimientos diversos). Pero con todo esto apenas se vislumbra, se anhela. Es decir esos comentarios han expresado de alguna manera las mismas reivindicaciones de transparencia y de representatividad en la Asamblea y en las otras instancias del poder. La pérdida de confianza en los partidos, la crítica de su funcionamiento vertical se expresa en la sobrevaloración de las candidaturas individuales. Pero esto viene a mostrar al mismo tiempo que la crítica de la democracia representativa no se ha llevado a cabo de manera radical. Pues la esencia de la democracia “representativa” no ha desaparecido, no desaparece con candidatos individuales. El pueblo en esta democracia se despoja de su soberanía y la entrega a sus representantes y en los órganos del poder ejecutivo y judicial. Este despojo es el que se pone de manifiesto en el funcionamiento de estas instituciones. Las múltiples declaraciones de Mauricio Funes de que es él, el presidente, quien decide en última instancia, es precisamente la máxima expresión de este despojo de la soberanía popular. Sus declaraciones se han podido interpretar, “el pueblo me ha dado el poder de imponer mi voluntad”. Lo mismo sucede con los diputados y alcaldes que consideran que son los propietarios de sus puestos. Es esta actitud la que ha propiciado la aparición de esos juicios negativos por parte de la población, es esta actitud la que favorece que aparezca el sentimiento que nos encontramos frente a una casta unida, con intereses comunes, sin importar el color político.

Es decir la valoración positiva de las candidaturas individuales expresa todo esto. Pero al mismo tiempo no se observa que estas candidaturas pueden conducir al despedazamiento del movimiento popular, a restarle coherencia a los planteamientos políticos generales, a llevar a una especie de nuevas agrupaciones en torno de intereses particulares. La defensa de intereses locales puede llevar a conflictos que le resten potencia a la manera de encarar los problemas generales, nacionales. ¿Qué puede tener de positivo que surjan líderes regionales? Estos serán tal vez caudillos locales que pueden federarse en torno a algún caudillo “nacional”. Este tipo de caudillos son los que instauran gobiernos personales, modos de gobernar despóticos, dictatoriales.

Pero al mismo tiempo estas discusiones y este entusiasmo por estas candidaturas “independientes” revelan que la manera de nombramiento de los candidatos de los partidos no satisface a la población. Los partidos tienen que tomar en cuenta esto. No creo que a la derecha le importe mucho este sentimiento. ¿Qué pasa con el FMLN? ¿Van a ser capaces de analizar el fondo de lo que esto manifiesta? ¿Van a tomar en cuenta para sus futuras listas de candidatos la necesidad de incluir el aspecto local e inmediato? Por el momento, me permito dudar, espero que los hechos me desmientan.

Todo esto es también el síntoma de una maduración política de la población, de una toma de consciencia de la necesidad de inmiscuirse mayormente en los engranajes políticos, en donde de manera directa se deciden los destinos generales del país, pero también el destino individual, familiar de cada uno de nosotros.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: