A 65 años de Hiroshima y Nagasaki, entre la paz y el armamentismo mundial

Foto: estherbass.blogspot.com

Geovani Montalvo
TerceraInformación.es
Boletín El Daltoniano

Hace 65 años, en 1945 la tierra sangró en uno de los crímenes más condenados en la historia de la humanidad. Fue al final de la segunda guerra mundial, cuando Estados Unidos bombardeó con armas atómicas los poblados japoneses de Hiroshima y Nagasaki.

Este ataque nuclear, ordenado por Harry Truman, ex presidente número 13 del imperio estadounidense, llevó a la masacre inmediata de 140 mil personas aproximadamente y más de 300 mil heridas.

Repasemos brevemente los hechos: el 6 de agosto de aquel año, Enola Gay, la superfortaleza B-29 con el nombre de la progenitora del piloto, lanzó Little Boy sobre Hiroshima, una bomba de uranio de 5 toneladas. Tres días después, el 9 de agosto otro avión llamado Bock’s Car, lanzó Fat Man sobre Nagasaki, una bomba más compleja compuesta de plutonio.

Little Boy mató instantáneamente a casi 80 mil personas y dejó gravemente heridas a un número igual. Sobrevivientes relatan que en este lugar se creo una enorme bola de fuego que cubrió toda la ciudad. Por su parte, Fat Man estalló y exterminó a 74 mil personas en Nagasaki, con la fuerza de 22.000 toneladas de TNT. Otras 75 mil personas fueron gravemente heridas.

Little Boy era una ojiva de 15 kilotones. La mayor parte de las ojivas en el arsenal de EE.UU. actual son de 100 o 300 kilotones. Una verdad impensable e ineludible.

Poco después de los bombardeos, miles murieron por envenenamiento, por radiación y por otras enfermedades derivadas de este ataque. Esto persistió por meses, y luego por años. Mas de medio siglo después, a Hiroshima y Nagasaki no le sirven tanto los símbolos de paz, mientras el mayor comercio mundial es el armamentismo. Las fotografías y los testimonios están quedando en el estante de las bibliotecas. Sí, esto también es importante, pero se vuelve intrascendente cuando la humanidad no logra tomar lecciones de la historia.

El terror o terrorismo del exterminio por bomba nuclear parece haber desaparecido, aún cuando las mayores potencias nucleares – EE.UU., Rusia, Francia, Inglaterra, China, Israel, Pakistán, India y Corea del Norte – tienen en conjunto más de 27.000 armas nucleares operacionales entre ellas, suficientes para destruir varios planetas del tamaño de la Tierra. ¿A quien hay que colocar en una lista del “terrorismo internacional”?.

Pero la amenaza se vuelve latente cuando Irán responde defensivamente, augurando un posible conflicto nuclear si EE.UU y las demás potencias mundiales representadas en el Concejo de Seguridad de Naciones Unidas, siguen acosándolo para eliminar, lo que Irán dice, su manejo de energía nuclear para “fines no bélicos”.

Un documento del pentágono reveló en mayo de este año, que Estados Unidos posee unas 5 mil 113 armas de destrucción masiva que forman parte de los misiles y están compuestas por elementos explosivos como plutonio, uranio o hidrógeno, conocidas como “cabezas nucleares”, dato desconocido desde 1961.

J. Rotblat, en su libro titulado “Un final para las armas nucleares del Reino Unido”, señala que cada cabeza nuclear tiene un poder destructivo ocho veces mayor a la bomba lanzada por Estados Unidos contra Hiroshima en 1945. Además revela que las ojivas nucleares pueden destruir un área construida de 30 kilómetros cuadrados y cada una de estás puede asesinar a más de 100 mil personas.

El actual presidente de Estados Unidos y nobel de la paz, Barack Obama, prometió tomar medidas concretas para que el mundo sea un lugar sin armas nucleares, pero en sus planes no se ve reflejado esto ni están incluidas las armas convencionales, a juzgar por el aumento de las exportaciones de este país, registradas en 2009.

El Pentágono, en un informe de prensa, reveló que EE.UU. superó el año pasado sus ventas de armas en 40.000 millones de dólares sobre los 36.400 millones de 2008. Las naciones reaccionan ante lo que interpretan como la guerra contra el terrorismo.

Este año, Japón conmemoró el aniversario con la histórica presencia por primera vez de un representante del gobierno de EE.UU. Más de 55 mil personas se concentraron en el Parque de la Paz en la ciudad de Hiroshima para ofrecer un tributo a todas las personas que fueron víctimas de las órdenes de la Casa Blanca.

El embajador de EE.UU. en Japón, John Ross y el secretario general de la ONU, Ban ki-Moon, participaron de los actos conmemorativos, así como representantes de Reino Unido, Francia y diplomáticos de otros 70 países.

La ONU ha propuesto el año 2012 como plazo para que entre en vigencia el Tratado para la Prohibición de Pruebas Nucleares (CTBT), suscrito en 1996, todavía a la espera de la ratificación de 44 naciones, entre ellas Estados Unidos.

Mientras recordamos el 65 aniversario del ataque nuclear que exterminó la población de dos ciudades japonesas, el mundo y las mayores potencias se debaten entre el negocio del armamentismo mundial y un tratado definitivo de no proliferación de armas nucleares.

En un encuentro peligroso entre la tecnología y la voluntad belicista del ser humano, Japón ya no fue la misma nación desde esa masacre. Con esa acción, EE.UU. se imponía como la única potencia política, ideológica y militar de la época. Hoy, el país del norte sigue con su ideario hegemónico.

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