Discurso de presidente Funes 15 de septiembre de 2010: quisiera que mi Presidencia sirviera para sentar las bases del progreso material y espiritual de El Salvador

Boletín El Daltoniano
Noticias sobre la resistencia popular y las juventudes

Queridos y queridas compatriotas:

Hoy celebramos un nuevo cumpleaños de la Patria, que nació de la mano de los héroes de la independencia y con el signo de la unidad de las provincias centroamericanas.

Este año, precisamente, celebramos el aniversario con el acento puesto en la unión de nuestras repúblicas y de nuestros pueblos. Esta unión no es tan sólo el mandato histórico que nos llega de los orígenes patrios. No es tan sólo el reconocimiento de las raíces, la lengua y la cultura comunes. Esta unión es también –y esencialmente- una apuesta a un futuro cierto de progreso, bienestar y felicidad para los pueblos hermanos de la región.

Centroamérica es una comunidad de origen y es, asimismo, una comunidad de destino. Nos une el pasado y nos une el porvenir.Este concepto es vital. Es decisivo. Si entendemos que, aisladamente, nuestros países no tienen viabilidad; que no podrán salir de su atraso histórico y constituirse en sociedades estables, pacíficas y desarrolladas; entonces pondremos la voluntad y el esfuerzo necesarios para avanzar en la senda de la integración.

Los paradigmas de la nacionalidad y territorialidad que dominaron la vida moderna han entrado en crisis y están siendo superados por grandes acontecimientos, que marcan el camino de una nueva era en la Historia de la humanidad. La Unión Europea y Mercosur son ejemplos de una nueva concepción de la Nación. Los países ceden soberanía a favor de la unidad mayor que les garantiza, a su vez, mayores posibilidades de realización para sus pueblos.

Y la idea del territorio, como tradicionalmente la concebimos, enmarcada en fronteras que encierran derechos, garantías y obligaciones para sus ciudadanos, ha comenzado también a cambiar: los nuevos fenómenos mundiales son ya globales y no reconocen la territorialidad. Veamos nada más que un par de ejemplos.

Primero: el flujo de los grandes capitales que entran y salen de todos los países, en todos los continentes, sin control local ni internacional, provoca cambios en las economías locales que afectan a la vida cotidiana de los pueblos. Es el caso de la reciente crisis desatada en EEUU, que tanto nos ha afectado.

El segundo ejemplo es la acción devastadora del terrorismo y el crimen organizado que tampoco repara en fronteras, por el contrario, las vulnera permanentemente.

Estas realidades nos deben llevar a pensar nuevos paradigmas para enfrentar los desafíos que se nos presentan y, para ello, debemos dejar de lado las viejas concepciones que sólo responden a un conservadurismo infecundo, generador de atraso. En este entendimiento nuestro país ha asumido un rol dinamizador de la integración regional, con una agenda común, que es la agenda de cada uno y de todos los integrantes del Sistema de la Integración Centroamericana.

Los temas prioritarios de este acuerdo regional son el fortalecimiento democrático e institucional; la lucha contra la pobreza y el combate a la delincuencia y el crimen organizado. En verdad, estas tres cuestiones están íntimamente ligadas y se relacionan, a su vez, con otro de los principales dramas que aquejan a la región, que es el de las migraciones.

La demencial matanza de Tamaulipas ha puesto a la consideración internacional esta realidad que afecta directamente a los pueblos centroamericanos pero también, cada vez en mayor medida, a la sociedad mundial.Este es un problema de gran complejidad, que empieza en nuestro propio país con la emigración masiva que está motivada por la pobreza, la marginalidad, la falta de empleo, la violencia y la ausencia de oportunidades para que las nuevas generaciones puedan construir aquí un proyecto de vida.

El Salvador expulsa más de 300 jóvenes por día, que se marchan hacia los Estados Unidos tras un destino para si y para su familia. Se aventuran a cruzar ilegalmente las fronteras y en el intento exponen sus vidas. De manera que en territorio mexicano continúa este éxodo que muchas veces se convierte en tragedia.

Y finalmente, está el destino, los Estados Unidos, donde deberán permanecer ilegales y, en consecuencia, sin derechos. Así, centenares de miles de compatriotas, en ese tránsito desesperado se convierten en lo que el antropólogo francés Loïc Wacquant ha denominado “parias del mundo”, hombres y mujeres privados de todo derecho. Es que ese es el drama de los millones de emigrados de nuestra región y del mundo entero, que dejan con su territorio los derechos ciudadanos que les asisten y llegan a territorios que no les reconocen ningún derecho. En ese tránsito del exilio económico y social forzado se convierten en parias de un mundo global que preconiza un mundo sin fronteras, pero que desconoce los derechos básicos a decenas de millones de seres humanos.

Queridas y queridos compatriotas:

Es mi deseo que en este mandato presidencial, verdaderamente, comenzara un nuevo tiempo para nosotros y para las generaciones que vienen. Pero sé que hacer realidad ese deseo que todos compartimos no es tarea tan sólo para un gobierno. Se trata de una construcción que demandará varios mandatos presidenciales y –lógicamente- la continuidad de las grandes políticas nacionales que sienten las bases de ese nuevo El Salvador que anhelamos.

Mi gobierno ha establecido un rumbo claro que podemos sintetizar en tres grandes objetivos que hace precisamente un año, en este mismo sitio, expuse ante el país: 1) la ampliación de la democracia y el fortalecimiento de las instituciones; 2) el desarrollo económico productivo con inclusión social y 3) el combate a la inseguridad y la delincuencia. Estos grandes objetivos que emanan del mandato que el 15 de junio de 2009 recibí del pueblo salvadoreño son los cimientos que sustentan el Plan Quinquenal de Desarrollo que expresa el rumbo claro que estamos transitando.El Plan contiene programas y acciones destinadas a combatir la injusticia social que ha imperado en el país.

En efecto, El Salvador es uno de los países con mayor inequidad. No de los más pobres, sino de los más injustos. A la brecha enorme entre los más pobres y los más ricos se ha sumado en las últimas décadas el propio Estado, que ha contribuido con sus erróneas políticas públicas a ampliar las diferencias.

Como señalé en mi discurso del 1 de septiembre, al inaugurar este mes cívico, el decil más alto de la población, el de los más ricos, ha recibido el 23% del gasto social de los gobiernos que nos precedieron, mientras que el más pobre sólo ha recibido el 18%. Por ello, el primer gran cambio que produjo este gobierno ha sido comenzar a reparar esa injusticia. Y, por supuesto, en esta tarea hemos empezado por la salud.

La reforma más trascendental que hemos iniciado es la creación del nuevo Sistema Nacional Integrado de Salud.Esta es una iniciativa revolucionaria, un cambio profundo que llevará atención médica a cada uno de los salvadoreños, empezando por los que nunca la recibieron, que son los más pobres y excluidos.

Este nuevo sistema de salud va a llevar a cada hogar, empezando por los más pobres y alejados, atención médica integral. Antes el paciente debía ir a una unidad de salud si tenía alguna enfermedad. A partir de esta reforma, el profesional, el médico, irá hacia el hogar.La semana que viene estaremos lanzando oficialmente este nuevo Sistema de Salud, que ya ha comenzado a aplicarse desde hace dos meses en algunos municipios.

Por las limitaciones presupuestarias no podremos implementar el Sistema en todo el país de forma simultánea, pero empezamos en los 74 municipios más pobres y escalonadamente cubriremos, en 2014, los 262 municipios.

El nuevo sistema, además de llegar a la casa para ofrecer prevención y atención, tendrá un sistema de emergencias que nunca ha existido en el país. Toda la red de emergencias del país se pondrá a disposición para que ambulancias totalmente equipadas lleguen a domicilio en un breve lapso de tiempo, cuando sean requeridas.

En los próximos 4 años, además, se incorporarán 14,000 nuevos profesionales y dotaremos de equipamiento y más personal a 6 grandes hospitales más, entre ellos el Rosales, en 2011.

Y la otra gran tarea para iniciar el año próximo es la construcción del Hospital de Maternidad, tal como me comprometí con el pueblo salvadoreño.Este nuevo Sistema Nacional Integrado de Salud, junto a la eliminación de las cuotas voluntarias y el suministro de medicamentos gratuitos, significará un aumento de la inversión destinada a salud, en 2011, de más de 100 millones de dólares. Un esfuerzo sin precedentes, realizado además en un contexto de fuertes restricciones presupuestarias.

Para decirlo de modo directo: la Salud es la prioridad de mi gobierno. También quiero hoy anunciarles que en 2011 vamos a entregar nuevamente uniformes, zapatos y útiles a los estudiantes que pertenecen a sectores sociales que más ayuda del gobierno necesitan. Sabemos que cuando un niño o una niña están en la escuela, están protegidos, están formándose y, para tranquilidad de la familia, no están en las calles. Este programa es, entonces, para que las familias puedan enviar a sus hijos e hijas a estudiar, para que ningún niño o niña salvadoreño quede excluido de la educación por motivaciones económicas.

Quiero informarles, además, que entre fin de este año y comienzos del que viene vamos a poner en ejecución, masivamente, el Programa de Ayuda Temporal al Ingreso. Este programa está destinado a mujeres y jóvenes sin trabajo, que recibirán capacitación, un bono mensual de 100 dólares por mes durante medio año y formación laboral para ayudarles en su inserción al mercado de trabajo. El plan llegará a más de 50 mil personas, en 36 municipios pobres del país.

De la misma forma, le estamos dando un fuerte impulso al Plan Casa Para Todos, que a partir de ahora y hasta finales del año que viene, construirá cinco mil nuevas viviendas a través del Fondo Nacional para la Vivienda Popular -FONAVIPO. Estas casas están destinadas a familias que ganan menos de 4 salarios mínimos. Con este programa estamos comenzando a resolver el grave problema de la falta de vivienda y a la vez estamos generando empleo.

Sólo con 5 proyectos que estamos echando a andar en los próximos meses se crearán 44,000 empleos directos e indirectos. También con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la población y contribuir al desarrollo económico, estamos haciendo un gran esfuerzo por mejorar las infraestructuras del país, especialmente las que han estado más abandonadas durante años.

El invierno excepcional que hemos sufrido ha servido para mostrar las deficiencias de las obras que recibimos, pero el Ministerio de Obras Públicas está haciendo una tarea sin precedentes para paliar la situación, inaugurando prácticamente una obra al mes, incluyendo carreteras, caminos rurales, puentes y otras obras de mitigación. Además, ya se han invertido 13 millones de dólares solo en bacheo y en los últimos meses se han terminado de reparar 7 cárcavas, mientras otras 32 están en obras.

Por otra parte, como ya anuncié anteriormente, en los próximos días se inicia el proceso de licitación del Bulevar Diego de Holguín. Esta carretera, que administraciones anteriores convirtieron en un monumento a la corrupción, comenzará a construirse a comienzos de 2011 y, si todo sigue como está planeado, estará terminada un año después. Con acciones como esta queremos dar vuelta a la historia que hemos vivido en los últimos años, en la que el Estado privilegiaba a unos cuantos que son los que más tienen, y se olvidaba de los que menos tienen y más necesitan, que son la inmensa mayoría.

Queridos y queridas compatriotas:

No puedo despedirme de ustedes sin hablarles del tema que más nos preocupa a todos; me refiero a la seguridad y al combate a la delincuencia.Garantizar la seguridad ha sido, es y seguirá siendo nuestra máxima responsabilidad como gobierno y no vamos a evadirla. Por el contrario, estamos haciendo un esfuerzo sin precedentes en la lucha contra este drama.

La labor de la Policía Nacional Civil en colaboración con la Fuerza Armada ya ha empezado a dar sus frutos. Hemos hecho más capturas, mejoramos las investigaciones, hicimos más decomisos, desarticulamos más bandas, hemos logrado un mayor control en los centros penales, en 62 puntos ciegos de las fronteras, ahora controlados por las fuerzas del orden. Esta buena labor que hacen estas fuerzas tiene como respuesta acciones de desestabilización y amenazas de las bandas delictivas.

Sin embargo, quiero decirles una vez más: no nos van a intimidar. No vamos a arrodillarnos ante las amenazas e intentos de los delincuentes de sembrar el pánico, por poderosos que sean. No daremos ni un paso atrás en nuestra lucha, ténganlo por seguro.

En El Salvador no gobierna el caos, ni el narcotráfico, ni las pandillas, ni los que quieren pescar en río revuelto. Me refiero a quienes medran de una y otra forma con la labor de los delincuentes y quienes quisieran ver fracasar al gobierno por mezquinos intereses de grupo o fracción.En El Salvador impera la democracia, el Estado de Derecho y la ley, y con la ley en la mano vamos a combatir sin tregua al crimen organizado y a todas las formas de violencia.

Vamos a garantizar la paz y la seguridad, que es lo que quiere y necesita nuestro pueblo. Les pido una vez más su confianza en este servidor y en la difícil tarea que estamos llevando adelante con el máximo esfuerzo y la máxima entrega.

Amigos y amigas,

Todas las obras de las que he hablado, todas las acciones que llevamos a cabo no las hacemos en nombre de un partido, de un grupo económico o de intereses ajenos. Las hacemos en nombre de la patria, que no es otra cosa que los hombres y mujeres que viven, trabajan, luchan y sufren, ríen y lloran cada día en nuestro país.

Lo hacemos por los que están aquí y por quienes están lejos; por los que tienen trabajo y por los que aún no han podido conseguir uno; por los que empiezan su camino en la vida y por los que ya han luchado demasiado tiempo. Es para el pueblo salvadoreño, que es la patria que hoy agasajamos, que estamos trabajando y sólo con el apoyo de todos lograremos que este esfuerzo no sea en vano.

El Salvador ha comenzado a transitar una nueva etapa en su Historia y yo quisiera que mi Presidencia sirviera para sentar las bases del progreso material y espiritual de El Salvador.

Quisiera sentar las raíces de una patria que, como un árbol generoso, nos de a todos cobijo, aire fresco y frutos abundantes. Un árbol bajo el cual seamos capaces de resolver todas las diferencias, desde las más pequeñas a las más trascendentales, mediante el diálogo y el respeto mutuos. Somos un gobierno de unión, como les he dicho muchas veces, y también un gobierno de acción, que trabaja para cambiar la historia y construir una Patria justa, libre y unida. Sigamos trabajando, pues, para que ese árbol crezca, florezca y se convierta en el país que merecemos.

Feliz día de la Patria. Que Dios bendiga a nuestro pueblo. Que Dios bendiga a El Salvador.

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